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viernes, 29 de julio de 2011

Prevenir el Mal de Alzheimer mediante una intensa actividad intelectual a lo largo de la vida


Mucha gente padece el Mal de Alzheimer. Sólo en Estados Unidos, la cifra de afectados se calcula en torno a los 5,4 millones. Ahora, un estudio indica que realizar de manera habitual actividades intelectuales a lo largo de la vida, desde por ejemplo leer libros, hasta resolver crucigramas, puede servir para prevenir la enfermedad de Alzheimer, o al menos retrasar la aparición de sus efectos nocivos sobre la capacidad mental.
Otros estudios anteriores ya llevaron a la misma conclusión, pero la nueva investigación sugiere que en vez de simplemente otorgar resistencia a los efectos de la enfermedad de Alzheimer, las actividades que ejercitan al cerebro pueden actuar contra un proceso patológico en una fase temprana de la dolencia. Esto sugiere que las terapias cognitivas pueden ser más eficaces si se aplican lo bastante temprano, antes de que los síntomas aparezcan. En otras palabras, podría ser más fácil prevenir que curar.
La acumulación en el cerebro, formando placas, de una proteína denominada beta-amiloide, parece ser el mecanismo subyacente en el desarrollo de la enfermedad de Alzheimer. Estas acumulaciones resultan nocivas para las células del cerebro, al impedirles funcionar de modo apropiado.
Aunque las acumulaciones de dicha proteína en el cerebro pueden deberse en parte a factores genéticos y al envejecimiento (un tercio de la gente mayor de 60 años tiene algo de acumulación de beta-amiloide en el cerebro), la cantidad de actividad intelectual que ejerza una persona durante su vida es algo que depende de su voluntad, por lo que aquí hay una vía que todos podemos seguir para prevenir la enfermedad de Alzheimer o al menos retrasar la aparición de sus efectos nocivos sobre la capacidad mental.

      
El equipo de William Jagust (del Instituto Helen Wills de Neurociencia, dependiente de la Universidad de California en Berkeley) y Susan Landau (del Laboratorio Nacional estadounidense Lawrence Berkeley) ha confirmado que existe una asociación significativa entre niveles altos de actividad cognitiva a lo largo de la vida y niveles bajos de beta-amiloide.

En la investigación también han trabajado especialistas del Centro de la Memoria y el Envejecimiento (dependiente de la Universidad de California en San Francisco), y del Centro para la Enfermedad de Alzheimer (adscrito al Centro Médico de la Universidad Rush).

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